Nacidos de un impulso experimental y el deseo de sorprenderme a mí misma, estos aretes fueron modelados a mano a partir de una cera sumamente maleable que responde al calor del cuerpo. Las formas orgánicas que resultaron de este gesto intuitivo fueron luego fundidas con circonias ya montadas, integrando brillo y estructura en un mismo gesto fluido.
El resultado es una pieza que celebra la espontaneidad, la materia en transformación y la belleza que emerge del juego. Cada par es único, testigo de ese momento de creación libre.
Son aretes que llaman la atención —literalmente—: cada vez que uso los míos, alguien los nota, los elogia, los quiere.
Ahora también están disponibles para ti.









